domingo, 10 de abril de 2011

Duendes

Queridos Braulio y Blas:

Últimamente estais un poco revoltosos, llevaba tiempo sin escuchar vuestros cuchicheos y golpes atolondrados contra la pared. Empezaba a pensar que erais fruto de mi imaginación cuando empezó la primavera y ahora no me dejáis ni dormir.

Me agradáis como compañeros de piso, pero he de decir que a partir de ahora me gustaría que compartiéramos las tareas domésticas. ¿Qué es eso de ensuciar el suelo y llenarlo de pelusas una y otra vez? Atrancáis las tuberías, rompéis la cisterna, menudos duendes torpones que me han tocado. He leído en muchos libros sobre los duendes domésticos y en la mayoría de ocasiones os ponen como seres que ayudan, y en vuestro caso, nada más lejos de la realidad.

Por eso os escribo, porque quizás encuentro algo de hostilidad por vuestra parte desde que viene el tercer duende en discordia por aquí. Germán es majo, y yo creo que os va a caer bien. Aprended de él y mostrad vuestro ser físico, cuando queráis tomamos un té los cuatro y hablamos.
Un cariñoso saludo de vuestra compañera de piso,
Alusair Obarskir

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