No diré que no tuve tiempo porque mentiría.
No tenía nada que decir sería no valorar en su justa medida los últimos acontecimientos de mi vida.
Hoy no mentiré ni comeré carne.
Solo me gusta estar sola cuando no es por obligación. Sólo me gusta quedarme en casa cuando no es por obligación. Como cuando me pongo enferma y me dan ganas repentinas de madrugar e irme a trabajar, y sé que no debo, y me fastidia sobremanera.
Blas y Braulio, ¿dónde están mis gafas?. Me pican los ojos de la tiza, las necesito, por favor. Si me las devolvéis os hago galletitas, de verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario