Momento surrealista. ¿De verdad he comprado un coche? Me encojo como una alcayata y al ritmo de "ale ale handroooo" entro por la puerta roja de urgencias. Me dicen, ¿qué? yo contesto, ya ves y me parto de risa. Me amenazan con una aguja larga y gorda. Yo digo, ¡dale ahí, mujer!. Dios bendito.
Me vuelvo vieja por minutos. Y me duele más que los seis centímetros que me clavan cargados de diazepan.
¡OMG!... Tus entradas nunca me dejan impasible
ResponderEliminar